Home Actividades MANOS UNIDAS: El proyecto
MANOS UNIDAS: El proyecto PDF Print E-mail

Conoce nuestro proyecto a través
del testimonio de un voluntario

Construir 4 aulas para niños en situación de
riesgo de Guatemala será posible gracias a ti

En Cobán (una ciudad situada en el centro de Guatemala), muchos niños y jóvenes que viven en los suburbios se enfrentan a duras situaciones de pobreza, exclusión, violencia y desestructuración familiar. Y otros, incluso, acaban viviendo en el basurero municipal, comiendo y vistiéndose de lo que otros desechan, sintiéndose indefensos frente a la injusticia y el olvido. Pero hay un proyecto que para ellos puede marcar la diferencia: la Ciudad de la Esperanza, un sueño que poco a poco va haciéndose realidad y para el que nosotros podemos ser decisivos. Nuestro objetivo es colaborar en la construcción de cuatro aulas (44.000 €), que se integrarán en el futuro colegio para acoger a los alumnos de Preprimaria y de los primeros cursos de la Primaria.

Si quieres saber más de nuestro proyecto, sigue leyendo. Un voluntario que lo ha conocido en primera persona quiere compartir contigo...
 ___________________________________

Quisiera empezar explicando qué es Comunidad Esperanza, la asociación a la que van a ir destinados los fondos recaudados
en vuestra campaña de Manos Unidas. Comunidad Esperanza es el deseo de dar una respuesta adecuada a las necesidades de muchos niños y jóvenes de las áreas marginales de Cobán que, por su condición de vida (extrema pobreza; desestructuración familiar; proximidad al mundo del alcohol, de las drogas y de la prostitución; amenaza de maras y bandas callejeras...), pueden ser considerados en "situación de riesgo". Comunidad Esperanza es un grupo de personas que creen en un mundo más humano; un mundo que comienza en ese espacio donde realizan la misión día a día, no solamente a través de su trabajo, sino a través de la entrega de lo mejor de ellos mismos a cada uno de aquellos que son la razón de ser del proyecto.

Cuando estuve allá trabajando como voluntario, en el verano de 2007, pude apreciar directamente que este proyecto puede ser el inicio de cambios de fondo para la historia misma de estas comunidades, porque toca directamente a las personas. No se refiere únicamente a cuestiones de infraestructura: se refiere a vidas humanas, a personas que se encuentran con otras, se refiere a puentes que se tienden para el diálogo y para la solidaridad.

Ese espíritu de acogida que se respira en Comunidad Esperanza asombra desde la primera vez que tu rostro se dibuja en sus pupilas. La plena confianza de ambas partes hace que cada segundo sea una nueva oportunidad para crecer interiormente. 

Poco a poco fui conociendo el corazón del proyecto. El Padre Sergio Godoy es el autor de este sueño que poco a poco va haciéndose realidad. Un sueño que surgió tras su primer encuentro con los niños del basurero, los últimos entre los últimos, aquellos que le cambiaron la vida y le inspiraron a ponerse manos a la obra en busca de un futuro distinto para ellos, para todos los jóvenes de la colonia El Esfuerzo y para su país. 

 
El proyecto de la Ciudad de la Esperanza

Hoy, Comunidad Esperanza incluye:
  1. Escolarización y tutoría de estudios, gracias a una beca que permite a muchos niños y jóvenes que viven situaciones de extrema pobreza tener acceso a la educación. Se establece un seguimiento personalizado de cada uno de los alumnos. Los tutores, además de atender a cada niño en sus necesidades académicas, están pendientes de su situación familiar y velan por que periódicamente reciban atención médica.
  2. Laboratorio de informática y biblioteca. Tener acceso a la información y a la cultura permite de alguna manera reducir la brecha de la pobreza. 
  3. Programa de salud física y mental. Lamentablemente, debido a la falta de recursos económicos para pagar estos servicios, muchos niños quedan al margen de una correcta atención sanitaria. Desde Comunidad Esperanza se intenta paliar tal injusticia.
  4. Comedor infantil. Cada día, de lunes a viernes, unos doscientos niños reciben almuerzo nutritivo preparado por grupos de madres de familias que se organizan para atender por turnos a sus hijos. Para muchos, se trata del único plato de comida del día. 
  5. Recreación y alimentación para los niños y adultos del basurero. Un balón de fútbol, una merienda, perseverancia y cariño ayudaron a tender un puente para atraer al programa a algunos de ellos. 
  6. Colegio Nuestra Señora de la Esperanza. Espacio desde el que se pretende poco a poco marcar en positivo las vidas de los beneficiarios, de tal manera que el día de mañana puedan no solamente tener una profesión para ganarse dignamente la vida, sino también ser hombres y mujeres de bien que colaboren en el desarrollo y transformación de su comunidad. 
Y es precisamente aquí, en el colegio (el punto de referencia de la futura Ciudad de la Esperanza), donde nosotros queremos aportar nuestro granito de arena, contribuyendo a que el futuro de esos niños y jóvenes se haga realidad. Ahora mismo surge la necesidad urgente de empezar a construir las aulas donde los alumnos de la Primaria recibirán sus clases. De momento están utilizando los locales parroquiales, que empiezan a quedarse pequeños y a mostrarse insuficientes. Ésta es la apuesta de la campaña de este año: levantar las paredes de una escuela. O sea, del porvenir feliz de muchos niños que nacieron con un porvenir imposible y para los que ahora hay una esperanza.

¿Lo conseguiremos?

Una vez, Mimi, una joven que acaba de finalizar con éxito 5º de Bachillerato y que forma parte de la primera promoción de alumnos salidos del colegio de Comunidad Esperanza, me escribió en un cuaderno: “Si la vida no te sonríe, ¡hazle cosquillas”. Ayudémosles a sonreír, hagámosles cosquillas, pues todos los que hemos tenido la suerte de ver el proyecto con nuestros propios ojos sabemos bien que tiene sentido, que está logrando cambiar su realidad más cercana y que necesita seguir creciendo. Hay toda una “Ciudad de la Esperanza” en marcha en lo alto de las colinas de Cobán y queda mucho por hacer: terminar el colegio, ampliar el programa de becas, permitir que los bachilleres puedan seguir adelante con sus estudios, construir una casa de acogida, dignificar aún más las condiciones de vida de las familias del basurero... y así hasta el infinito en aquellas tierras de esperanza. Por eso tu colaboración va a ser tan decisiva.

Gracias en nombre de los niños de la mirada intensa.
Gracias por el futuro de esperanza que ya les está naciendo.
Gracias por creer que otro mundo es posible... también en nuestras manos.
 
RICHI DONET MOLLÁ
Novicio marianista
Voluntario en Comunidad Esperanza, verano de 2007
 

 Para conocer más a fondo el proyecto...

  Comunidad Esperanza en imágenes